Los Biocombustibles

Biocombustibles es la materia orgánica de origen vegetal o animal, incluido los desechos producidos por las actividades agrícolas, ganaderas y forestales y por las industrias relacionadas, que puede ser aprovechada energéticamente. Hay cultivos creados específicamente para la elaboración de biomasa: los llamados cultivos energéticos.

Para la conversión de biomasa en energía se utilizan diversos procesos, uno de los cuales es la transformación en combustibles. Los biocombustibles son combustibles elaborados biológicamente a partir de biomasa. Sus componentes proceden habitualmente de especies agrícolas como el maíz o de plantas oleaginosas como la soja o el girasol. También pueden emplearse especies forestales como el pino.

Aunque los biocombustibles se conocen desde hace muchas décadas es en los últimos años cuando la subida del precio del petróleo y la creciente preocupación por el calentamiento global ha hecho que los biocombustibles pasen a contemplarse como una alternativa real al uso de los combustibles tradicionales.

Los biocombustibles más utilizados actualmente son el bioetanol y el biodiésel.

El bioetanol o etanol de biomasa se elabora por fermentación alcohólica del azúcar de plantas como el trigo, el maíz, la caña de azúcar o la remolacha. Existen distintos procesos de fabricación de biocombustibles pero lo más habitual es usar reacciones químicas, fermentación y calor para descomponer los almidones y azúcares de las plantas. Los productos que quedan se refinan posteriormente para producir biocombustible. El etanol puede ser usado en motores en lugar de la gasolina o puede ser mezclado con ella como ocurre en la mayor parte de la gasolina utilizada en Estados Unidos.

El biodiésel se elabora a partir de aceites vegetales como la semilla de colza, la mostaza, el lino, el girasol, el aceite de palma o las algas. El biodiésel puro, fabricado del aceite de palma, es el combustible diesel de menor emisión y es el más utilizado en Europa. Es mucho más ecológico que los otros y además es biodegradable.

Otros biocombustibles menos utilizados son el metanol o el butanol.

También hay una serie de biocombustibles llamados de segunda generación, muchos de ellos aún en proceso de investigación y que son elaborados sobre todo a partir de cultivos energéticos. Son el etanol de celulosa, el combustible de algas, el biohidrógeno, el biometanol y un largo etc.

Las ventajas del uso de biocombustibles respecto al uso de los combustibles fósiles como el petróleo o el carbón son muchas pero hay que destacar sobre todo que son combustibles limpios que reducen el volumen total de CO2 que se emite a la atmósfera. Las plantas absorben dióxido de carbono mientras van creciendo por lo que los cultivos destinados a fabricar biocombustible absorben ellos mismos el CO2. Además los biocombustibles son un recurso renovable ya no se agotan con su uso como el petróleo o el carbón.
Pese a que las ventajas de los biocombustibles para el medio ambiente son indudables en los últimos años se está produciendo una tendencia preocupante en este aspecto. Las primeras producciones de biocombustibles se elaboraban a partir de los restos de otras actividades agrícolas o forestales pero en los últimos años algunos países subdesarrollados, especialmente en Asia, están destruyendo sus espacios naturales, talando bosques y selvas de forma indiscriminada para crear plantaciones de cultivos energéticos.

Sin embargo, y pese a casos como este, que igual convendría atajar con una buena regulación legal, el uso de biocombustibles sigue siendo una alternativa más respetuosa con el medio ambiente que el uso de los combustibles fósiles tradicionales.